- La mayoría de los ataques no buscan a una empresa en particular: buscan a la que tenga la puerta abierta.
- Una contraseña débil, un correo falso o una copia de seguridad que nunca se probó bastan para detener la operación.
- Recuperarse cuesta más que prevenir: días sin facturar, datos de clientes expuestos y confianza perdida.